El campesino Juan Rivero Perera no esperaba a nadie para la Nochebuena de 1943. Ese día tan especial iba a pasarlo en compañía de su esposa, Pino Alonso Perera, su pequeño hijo, de apenas dos años, y su suegra, Pinito, de 73 años. Pero varios golpes sonaron apresurados en la puerta de su modesta...

















