Cuando los días posteriores al 11-S Estados Unidos acusó a la red Al Qaeda en Afganistán de estar destras de la masacre, Steve McCurry (Filadelfia, 1950) se preguntó qué sería de aquella niña afgana que fotografió para National Geographic en 1984, en un campamento de refugiados, durante la invasión soviética. Una instantánea -arriba, junto a McCurry- que con el tiempo se convirtió en una de las imágenes-icono del siglo XX.