Por: Nicolás Guerra Aguiar
Mar, 18/09/2012 - 1:13am

Estadio Gran Canaria: dos millones en gradas

La UD Las Palmas ha pedido al Cabildo sustituir la pista de atletismo por gradas para los aficionados

Vista del Estadio de Gran Canaria. / WIKIPEDIA

Si se le pregunta a gente relacionada con el atletismo si está homologada la correspondiente pista en el estadio Gran Canaria, en la capital de la isla, de entrada, algo llama la atención: no hay unanimidad en las respuestas. Así, varias personas consultadas aseguran que no se pueden celebrar competiciones oficiales en ella porque no tiene las medidas reglamentarias. Corredores federados han llegado a desplazarse a la pista situada en Vecindario, en el sureste, aduciendo que "es la única que tiene las medidas".

 

En la página udlaspalmas.net alguien afirma que se trata de "una pista de atletismo de 8 calles homologadas" aunque, más abajo, dos aficionados dicen que el agua se deposita en ellas, lo que dificulta la realización de las pruebas y que le faltan cinco metros. Para otros, las medidas no son reglamentarias: por tanto, es inservible.  Y un tercer grupo (algunos de ellos, aficionados a la UD Las Palmas) reconocen la homologación oficial aunque su pésimo estado de conservación la hace absolutamente inutilizable.

 

Tanto la Federación Canaria de Atletismo (Tenerife) como el señor presidente de la grancanaria afirman que sí está homologada. Arguyen que en aquella se han celebrado al menos dos competiciones, y que la Federación Española de Atletismo la tiene en el listado de pistas reglamentarias, lo cual es cierto. Como tal figura en su página web: "Estadio Siete Palmas. LPGC. Nº Reg. RFEA 238 CNR09 Tipo Pista Aire Libre. Material Sport – flex Calles 8. Pruebas Hom. Año 2006. Radio 36,50". Con esta aparecen también otra en Las Palmas de Gran Canaria (Ciudad Deportiva) y las de Vecindario, San Bartolomé de Tirajana y Gáldar.

 

Así, desde el punto de vista oficial la pista de atletismo del estadio Gran Canaria está homologada, sirve para competiciones. Sin embargo, aficionados a la UD Las Palmas o lo niegan o insisten en que está inservible. Por tanto, afirman, puede prescindirse de ella para acercar las gradas a lo que es el límite con el campo de fútbol propiamente dicho, es decir, como en el viejo Insular: aficionados y espectadores estaban muy, muy cerca de los jugadores.

Este enfrentamiento dialéctico es probablemente producto de una petición que la directiva de la UD Las Palmas hace desde años atrás: la pista de atletismo debe desaparecer para que, en su lugar, se coloquen gradas con la intención no solo de ganar asientos (innecesarios hoy) sino, y sobre todo, para que el público esté físicamente más cerca de sus jugadores, pues el abismo definido por la pista  es zona de nadie, vacía, como la existente entre las dos Coreas.

 

Además aísla, separa, distancia exageradamente e impide el simbólico fluir de sentimientos y apasionamientos de la afición. O lo que es lo mismo, el fútbol como mero espectáculo sin calores y ardores que significan la proximidad física. Algo frío, muy distante, despersonalizado, desprovisto de las corrientes eléctricas necesarias para animar al equipo y, de paso, influir negativamente en el contrario.

 

Carolina Darias es portavoz de PSOE en el Cabildo de Gran Canaria. Ella sí cree en la necesidad de tal aproximación. "Soy devota de la UD, gran aficionada, me gustaría estar junto al césped, animándolos", afirma. Pero se impone en su discurso la racionalización. "La obra no es prioritaria en estos momentos". Una obra que rondaría entre dos y los tres millones de euros. Parece que a una parte de la afición no gustan sus palabras para el control de gastos, aunque los críticos no tienen en cuenta sus sentimientos hacia la UD.

 

Si la pista de atletismo está homologada, defienden algunos, debe respetarse, costó dinero. Si no lo está o la han abandonado, puede desaparecer para aproximar las gradas al césped. Así de sencillo. Por tanto, ¿quién cubriría los gastos si, a pesar de todo, la segunda opción es la que imponen? En situaciones normales la respuesta es clara: será el Cabildo grancanario pues, a fin de cuentas, es el dueño, aunque sea la UD –empresa privada- quien se beneficia de la instalación.

 

Tambien hay quien se pregunta si el Cabildo está en disposición de enterrar dos o tres millones de euros en unas gradas cuando algo más abajo se construye otro centro deportivo por un importe de sesenta millones de euros, obra en la que lleva el Cabildo invertidos ya 21 millones porque los Gobiernos central y autonómico no cumplen con sus promesas inversoras.

 

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